El árbol de Navidad
Era la víspera de Navidad y un grupo de amigos estaba jugando al escondite cerca del bosque mientras sus padres en las casas preparaban la cena de Nochebuena.
Entonces, uno de ellos, para esconderse, se adentró en el bosque... Y los demás para encontrarlo, lo siguieron y también se fueron adentrando en el bosque y en la oscuridad de aquel lugar... Tanto se internaron que se perdieron y no sabían volver a sus casas...
Se acercaba la hora de la cena y los padres comenzaron a preocuparse al no ver a los niños. Ellos, en el bosque estaban aterrorizados...
Pero de repente vieron un pino gigantesco cubierto de nieve con una bola brillando a todo brillar... Maravillados, se acercaron para ver mejor y algo más allá divisaron otro árbol igual, al que también se acercaron, y luego otro... Así fueron caminando sucesivamente árbol tras árbol y llegaron al pueblo donde los esperaban ansiosamente todos los vecinos reunidos para salir en su busca...
Nuestros amigos contaron la historia de cómo habían podido llegar y, para celebrarlo, cada Navidad decidieron poner árboles adornados con bolas brillantes por todas partes...
Dalila García García 5º BPapá Noel en Bici
Eran unas Navidades blancas, el paisaje precioso y Rosalía y sus amigos hacían muñecos de nieve y jugaban a lanzarse bolas.
Todos los días después de cenar se reunían en casa de Rosalía y contaban historias fantásticas.
La última noche antes de Nochebuena un amigo de Rosalía contó una historia un poco rara en la que Papá Noel se había quedado sin trineo y tenía que repartir los regalos en bici... Jajajajajaja... Se rieron hasta que llegó la hora de irse a dormir...
Pero a la mañana siguiente cuando Rosalía se despertó y fue a buscar los regalos debajo del árbol, además de muchas de las cosas que pidió en su carta, ¿sabéis que se encontró?? Pues... Una rueda de bici y un bombín!!!
Anxo Vidal García 5º BLLega la Nochebuena
Todos esperamos que en Navidad ocurra algo mágico, y que Papá Noel falte a la entrega nos partiría el corazón...
-Vamos chicos, llega la Nochebuena y hay que repartir muchos regalos y también carbón- Dijo Papá Noel a sus elfos trabajadores.
- Hacemos lo que podemos, que subir todos los regalos cuesta trabajo-Contestó un elfo que pasaba por allí cargado de juguetes.
-Además hay que envolver los juguetes con mucho amor y cariño.
- Aunque después los niños los abran a todo correr, merece la pena.
- Chicos, ¡basta de charlar, que tengo que salir por la noche!
Y, efectivamente, esa noche, Papá Noel partió a dejar los regalos, pero cuando intentó meterse por la primera chimenea, ¡se quedó atascado!
¡Qué mala suerte! ¡No debí haber engordado tanto!-Exclamó angustiado Papá Noel. ¡Con los mazapanes, los turrones y el pavo se engorda mogollón!¡No hay quien se resista a estos manjares! -Se lamentaba...Por la mañana, los niños lloraban a mares, ya que Papá Noel no había acudido a su entrega anual.
Papá Noel escuchaba esos llantos y le invadía una terrible tristeza, pero aún tenía la esperanza de que sus renos voladores lo salvaran en la siguiente noche.
Pasó el día, y, cuando anochecía, efectivamente, sus renos voladores le ayudaron a salir de la chimenea.
-¡Ya pasó la Nochebuena, pero yo a mi deber no falto!Y dicho y hecho partieron...
Podría ser que Papá Noel se volviera a atascar pero se le ocurrió una idea que puso en práctica: asomarse a la chimenea, y con un poco de magia, los regalos se posaban al pie del árbol. Así hizo en todas las casas y cuando terminó se dirigió agotado a su casa para descansar. Por eso cuando abrimos los regalos nos encontramos con las manos manchadas de hollín.
Aldara Fernández Fernández





























